Un mecánico de lujo

En la revisión no vieron nada anómalo en la camioneta. Teníamos previsto hacer unos 5.000 kilómetros. Pero durante el viaje escuché un ruido extraño y fuerte. Decidí googlear la oración al Venerable Isidoro Zorzano desde mi celular...

Relatos y favores
Opus Dei - Un mecánico de lujo

Mi nombre es Rafael, estoy casado, y tengo 6 hijos. Soy ingeniero agrónomo y trabajo en el campo, en la zona de Tandil, a 360 kilómetros de Buenos Aires.

Antes de irme con toda mi familia hacia el campo, desde Buenos Aires, a pasar el Año Nuevo, envié la camioneta a hacer la revisión habitual para que estuviera en buenas condiciones para el 6 de enero, pues nos íbamos de vacaciones hacia el sur de Chile, en donde teníamos previsto hacer unos 5.000 kilómetros de carretera, incluyendo la ida y la vuelta. Los argentinos estamos habituados a hacer distancias largas en auto.

Durante el viaje escuché un ruido extraño y fuerte en la camioneta, pero no podía distinguir de donde venía. La cuestión es que no me permitía pasar los 80 kilómetros de velocidad

El día 29 de diciembre llegamos a Tandil, desde donde íbamos a partir. Al llegar al campo, tras instalarnos, me fui hacia Ayacucho, la ciudad más cercana, a comprar algunos alimentos para esos días. Durante el viaje escuché un ruido extraño y fuerte en la camioneta, pero no podía distinguir de donde venía. La cuestión es que no me permitía pasar los 80 kilómetros de velocidad.

Al día siguiente llevé el auto a un mecánico de mucha confianza que trabaja muy bien. Era viernes y en el taller se notaba que mi vehículo llegaba con otros muchos. Había trabajo de sobra. Dejé la camioneta para que la pudiese revisar cuando hubiera tiempo. Seguramente no habría posibilidad hasta el lunes.

La marca de mi auto no tiene taller oficial en Tandil. El más cercano está en Mar del Plata, a 170 kilómetros, o en Buenos Aires. Si hiciese falta, podía pedir repuestos.

Al mecánico y a su equipo les dije que el 6 de enero, es decir a menos de una semana, viajaba con toda mi familia al sur de Chile

Al mecánico y a su equipo les dije que el 6 de enero, es decir a menos de una semana, viajaba con toda mi familia al sur de Chile, donde ya teníamos todas las reservas de alojamientos hechas con anterioridad.

El lunes, debido a la cantidad de trabajo, no pudo ver la camioneta. El 4 de enero por la mañana me llamaron para comunicarme que habían revisado el auto, y el panorama no era muy alentador. Aparentemente, el problema era del diferencial de la camioneta, y los repuestos había que pedirlos en Buenos Aires. Los del taller oficial estaban muy preocupados, ya que la semana anterior habían evaluado la camioneta y no habían encontrado nada extraño. A pesar de eso, me enviaron por mail un detalle de cómo desarmar el diferencial y de cada una de las piezas, para facilitar el pedido, por si hacía falta.

El mecánico me pidió si podía pasar por la tarde, así me mostraba bien el problema. Obviamente a esa altura, ya me había resignado a que el día viernes 6 era muy difícil salir hacia la ciudad de Zapala, donde teníamos prevista nuestra primera escala.

Durante mi espera en el taller, decidí googlear la oración al Venerable Isidoro Zorzano desde mi celular, y le pedí, una vez más, que me solucionara el problema de la camioneta

Durante mi espera en el taller, decidí googlear la oración al Venerable Isidoro Zorzano desde mi celular, y le pedí, una vez más, que me solucionara el problema de la camioneta y pudiéramos arrancar sin problemas las vacaciones. Isidoro me había conseguido esta camioneta en el año 2009, tras rezarle una novena.

Al llegar, el mecánico puso en marcha la camioneta y nadie escuchó nada extraño. Con bastante impaciencia, sin saber qué sucedía, decidió salir a probar la camioneta a la ruta, junto a otros dos mecánicos de su equipo. Salimos, y la curiosa vibración había desaparecido. Antes de salir habían ajustado unas tuercas del motor que estaban flojas y que provocaban un silbido al acelerarla.

Al llegar, el mecánico puso en marcha la camioneta y nadie escuchó nada extraño. Con bastante impaciencia, sin saber qué sucedía, decidió salir a probar la camioneta

Al volver al taller, el mecánico me pidió que saliera yo a la carretera. Todo funcionaba con normalidad.

El día 6 de enero terminé saliendo con mi familia hacia Zapala. Desde ese día hasta hoy –llevamos más de 7.000 kilómetros– no hemos tenido ningún inconveniente con la camioneta. Sin duda, Isidoro se portó con nosotros muy bien, una vez más, y sigue siendo un mecánico de lujo.