Las Gravileas: capacitación para mujeres artesanas en Guatemala

El Centro de Capacitación para la mujer artesana Las Gravileas está localizado en Santa Catarina Bobadilla, una aldea de la Antigua Guatemala. Inició sus actividades en 1997 y ofrece cursos a unas 450 mujeres, en su mayoría indígenas de idioma kaqchikel, provenientes de 27 comunidades.

Iniciativas sociales

Como muchas mujeres campesinas en Guatemala, Alicia necesitaba mejorar su situación económica y la de su familia. La oportunidad le llegó cuando la persona para quien trabajaba le propuso que asistiera a Las Gravileas, le facilitó la matrícula y le pagó las mensualidades de un curso de corte y confección. Sus dos hermanas siguieron su ejemplo y se especializaron en bordado a máquina y a mano. Ahora, Alicia dirige un pequeño taller de costura en su propia casa.

Los más necesitados

Desde los inicios de Las Gravileas, Doña Lola ha prestado su casa para recibir a personas que han colaborado con el proyecto.

Santa Catarina Bobadilla es una aldea de la Antigua Guatemala, donde desde 1997 funciona el Centro de Capacitación para la mujer artesana Las Gravileas.

Realizado en el estilo colonial propio de la localidad, el centro cuenta con aulas, talleres y laboratorios, en los que se imparten cursos de panadería, repostería, corte y confección, pintura en tela y madera, arreglos florales, diseño y confección de textiles, y una gran variedad de técnicas en artesanía típica del lugar. Asisten a sus cursos unas 450 mujeres —en su mayoría indígenas de idioma kaqchikel— provenientes de 27 comunidades del Departamento de Sacatepéquez, a 45 minutos de la capital de Guatemala.

La mayoría de las familias de esta zona del país vive en casas de una sola habitación, construidas con adobe, madera o caña de bambú, con techos de lámina y suelos de tierra. La cocina suele ser un fogón en el patio, al aire libre. Sólo el 65% dispone de agua potable durante tres o cuatro horas cada cuatro días. No existen los drenajes y los desagües corren a flor de tierra. Estas condiciones higiénicas tan precarias explican el alto índice de mortalidad infantil.

La principal fuente de trabajo de las mujeres es la agricultura en pequeñas parcelas, la crianza de animales (aves de corral, conejos y cerdos), y la fabricación de textiles y artesanías. Cuando carecen de tierra para cultivar o criar ganado, se emplean como jornaleras en fincas o como empleadas. La educación femenina es escasa: un 64% son analfabetas. En este marco, Las Gravileas se ha propuesto capacitar técnicamente a mujeres artesanas para que logren mejorar su nivel de vida.

La fórmula

Fachada de Las Gravileas (Foto: Carlos Trujillo).

Una de las características del centro es el trato personalizado. Vera de Kuhsiek, directora de Las Gravileas, explica: "Nos hemos propuesto atender a las alumnas tratando de llegar a cada una: conocer bien su ambiente, la situación en la que viven, las posibles dificultades... y ayudarles a plantearse la posibilidad de mejora, no sólo económica, sino también humana y cristiana. Por eso, las actividades no se limitan a dar conocimientos técnicos, sino que transmiten una visión de la vida optimista, abierta, que se asienta en el convencimiento de que por encima de las diferencias culturales o sociales, todos somos iguales porque somos hijos de Dios, y que el trabajo —no importa si es intelectual o manual, como el de nuestras artesanas—, tiene un gran valor si se hace bien, con deseo de servir a Dios y a los demás. Como ve, se trata de la visión cristiana que está presente en las enseñanzas del beato Josemaría Escrivá”.

Mejora humana y espiritual

Vecindario de San Antonio Aguscalientes, de donde provienen varias de las beneficiarias de Las Gravileas.

Otro objetivo es facilitar que las mujeres puedan comercializar sus productos razonablemente. Para lograrlo, en todos los cursos se incluyen nociones sobre administración básica de negocios. Ahí aprenden a calcular costos de producción, precio de venta al público, estimaciones de demanda, control de calidad y todo lo relacionado con el comercio artesanal. Desde Las Gravileas, además, se organizan eventos demostrativos de los productos de las alumnas y se ofrecen a entidades que buscan ese tipo de servicios.

Los jueves por la tarde, quienes lo desean asisten a cursos de doctrina católica. A través de ellos, muchas mujeres han descubierto la importancia de vivir a fondo el cristianismo. Algunas han recibido el sacramento del matrimonio, han bautizado a sus hijos y comienzan a practicar con mayor intensidad la vida cristiana, acudiendo con asiduidad a los sacramentos y a la oración.

"Estoy muy agradecida con el beato Josemaría —dice Irene—, porque los medios de formación y las clases técnicas de Las Gravileas han cambiado mi vida. Allí aprendí muchas cosas sobre el modo de educar a mis hijos, cómo tratar al esposo, cómo mejorar en el trabajo y me fui fijando más en detalles para mantener más limpia y ordenada la casa.

Me enseñaron a tratar a Dios, pero con doctrina. Me explicaron muchas cosas que yo desconocía y que eran muy importantes sobre el matrimonio, la Eucaristía, el Santo Padre... Aprendí también que el trabajo puede ofrecerse a Dios y puede ser un medio para la santidad. Trato de hacer apostolado con mis amigas, para que también ellas se acerquen a Dios y se beneficien de todo esto".

Las Gravileas se sostiene con la colaboración de organismos internacionales, personas de la empresa privada y particulares. "Capacitar a una alumna nos cuesta US$ 10.00 mensuales. Una cifra pequeña, si se piensa en los beneficios que comporta para cada mujer y su familia, pero que se nos hace grande si se tiene en cuenta que queremos llegar a atender a más de 500 artesanas", concluye la directora.

Centro de Capacitación para la mujer artesana Las Gravileas

Aldea Santa Catarina Bobadilla, Antigua Guatemala, Sacatepéquez

Guatemala, C.A.